dijous, 4 de novembre de 2010

ENTEVISTA AL PRESIDENT D' HONOR DE LA COORDINADORA GAI-LESBIANA DE CATALUNYA

Jordi Lozano González (1954), también conocido como Jordi Petit durante sus años de lucha clandestina, es uno de los primeros activistas LGBT de España En la actualidad presidente honorífico de la Coordinadora Gai-lesbiana de Catalunya.(CGL).
Jordi Petit comenzó muy joven su militancia política contra la dictadura de Franco. Ya había estado dos veces en la cárcel cuando ingresó en 1977 en el movimiento gay, todavía ilegal. De 1980 a 1986 fue coordinador del Front d' Alliberament Gai de Catalunya.(FAGC). En este periodo contribuye a la lucha para retirar la homosexualidad de la Ley de Peligrosidad Social, la legalización de las asociaciones de gays y lesbianas e inicia desde entonces hasta el presente una dilatada tarea de representación en los medios de comunicación, publicación de artículo, etc. Cofunda en 1986 la Coordinadora d'iniciatives Gais (CIG), que se convertiría más tarde en la Coordinadora Gai-Lesbiana de Catalunya, siendo secretario general hasta 1999.

Entrevista con el Presidente de Honor de la Coordinadora Gai-Lesbiana (El Periódico de Catalunya)

Aunque visiblemente emocionado por la muerte de su madre el pasado domingo, Jordi Petit, destacado activista a favor de los derechos de los homosexuales y Cruz de Sant Jordi de la Generalitat, sacó ayer fuerzas de donde pudo para "revelar un secreto" que le paralizaba.

-Cuando iba a la escuela, los Salesianos de Rocafort, 42, un día llegaron los guías espirituales de los grupos de revisión de vida del Opus Dei. Después de confesarles mi homosexualidad, me indujeron a mortificarme con cilicio en los brazos y chapas de botellas dentro de los zapatos para que me hicieran daño los pies al caminar. Entonces yo tenía 13 años [era en 1967], y estuve varios meses expiando lo que según ellos era mi pecado.... 

- ¿No se lo dijo a sus padres?
-No me atreví. Decirles aquello significaba revelarles mi secreto, mi homosexualidad. Además, no quería que se sintieran culpables por haberme llevado a aquel colegio. Por eso tampoco se lo comenté nunca, ni muchos años después, a mi madre. Por eso no lo he anunciado públicamente hasta que ella ha muerto. Cuando veían que movía el brazo con dificultad, yo les decía que me lo había torcido o que me había dado un golpe.


- ¿Cómo le afectó aquel dolor?
-Este tipo de situaciones dejan una huella terrible en cualquier adolescente, te destrozan la autoestima. Lo que yo me pregunto ahora es cuántos niños tuvieron que pasar por esto durante el franquismo y si estas situaciones, se dan en la actualidad en algunos centros religiosos. En aquella época, a una amiga mía también la indujeron a mortificar con silicio. En su caso, ¡por la salvación de Cuba!

-La Coordinadora Gai-Lesbiana apoya la plataforma Yo No Te espero. Admiro el trabajo de los voluntarios de las parroquias y Cáritas, pero los obispos atacan los derechos civiles de nuestro colectivo y el Vaticano, con la prohibición del preservativo, condena a enfermar de sida a millones de personas, entre otras acciones negativas.

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