diumenge, 28 de novembre de 2010

RICARDO III, LA HISTORIA DE UN REY MALDITO.

Gracias a la literatura tenemos una imagen del ultimo monarca de la normanda casa de Plantagenet, como cruel, deforme, manipulador,  infanticida y capaz de las mayores atrocidades. La realidad fue bien distinta. Pues fue una persona culta y de agradable presencia. De niño creció bajo la protección de los Neville que evitaron que fuera ejecutado por los partidarios de la casa de Láncaster. Eran tiempos de Guerra Civil, la cruel i sanguinaria guerra de las Dos Rosas.

Al final su hermano Eduardo V se hizo con el poder asesinando al inepto Enrique VI y a su joven hijo Eduardo. Pero la nobleza levantisca no daba tregua y las conspiraciones constantes hicieron que los mismos Neville acabaran perdiendo la vida.

De joven, Ricardo, creció con la el conocimiento de la atroz historia de Ricardo II. El nieto de Eduardo III subió al trono a los 10 años, su tío y regente, Juan de Gante, veló por sus derechos hasta su mayoría de edad. Una vez en el trono, este joven rey se alió  con los enemigos naturales de Francia para acabar con la vida y fortuna de su tío.


Tal vez esta sea la causa por la cual al morir su hermano dio un golpe de estado y se autoproclamó rey. Tambien es cierto que la familia de la reina conspiró contra él aparte de arrasar el tesoro público. Seguramente de no haberlo hecho habrian acabado con él.

Ricardo III fue un rey preocupado por la justicia en su país, intentó limar los poderes de los alguaciles y los nobles, permitió el uso del inglés en los tribunales, persiguió los abusos de la ley. Cada paso que daba representaba un mayor descontento de la nobleza y el clero que veían como su poder era recortado. Y así se fueron levantando contra él nobles que antes le apoyaron: Hastings, el duque de Buckingham,...

En medio de este clima de revueltas sus sobrinos desaparecieron, aun hoy se desconoce que ocurrió realmente. Posiblemente era al propio Ricardo III a quien menos le interesaba aquella prematura desaparición, aunque el clima de revueltas constantes pudo precipitar su desaparición.

Con el tiempo se ha ido creyendo en otra hipótesis. En ausencia del rey los niños estaban bajo la protección del Duque de Buckingham, éste ya estaba conspirando con el astuto Enrique Tudor a quien molestaba cualquier descendencia Plantagenet.

A estas desapariciones llegó otra que resultó fatal: la muerte del príncipe de Gales con 9 años y único hijo de Ricardo III. Mas tarde la muerte de su esposa y amiga desde la infancia, Ana, en medio de rumores sobre su intento de divorcio para casarse con su sobrina Isabel en cieron aun mas los ánimos. Bastó una campaña bien orquestado por los partidarios de los Tudor: "Dios ha castigado el rey por la muerte de los infantes" o "Ricardo ha envenenado a su esposa" y la sublevación estuvo en marcha.

En Bosworth una maniobra absurda del último Plantagenet animó a la infiel nobleza a cambiar de bando y Ricardo perdió caballo, corona y cabeza. Y el ambicioso y astuto Enrique VII , casado con Isabel, se hizo con el poder. Antes de morir Ricardo recordó que Enrique Tudor era descendiente de Juan de Gante.

Luego vino un hábil trabajo de manipulación histórica en el que Tomás Moro participó de forma descarada. Ricardo tenia todos los defectos de los Tudor, para que estos pudieran parecer mas humanos. Mas tarde Shakespeare, inspirado en la biografía de Moro, los presentó todavía mas oscuro y deforme.


LA TRÁGICA HISTORIA DE ANA NEVILLE

Ana era hija de Ricardo Neville, el entronizador, noble que jugó un papel muy importante durante la Guerra de las Dos Rosas. De pequeña creció junto a Ricardo de Gloucester y su hermano Jorge, protegidos para evitar su ejecución por parte de la Casa de Láncaster.

Su amistad con Ricardo, hacia prever un futuro enlace, pero al acceder al trono el hermano mayor, EduardoIV,  empezaron los problemas. El nuevo rey de la casa de York premió a la familia de su esposa, los Woodville, en detrimento de los Neville y estos al final cambiaron de bando. En su unión ofrecieron a Ana con 14 años en matrimonio al hijo de Enrique VI, Eduardo.

Tras esta boda, que tal vez jamás llegó a consumarse, vino la batalla de Tewkesbury, los Neville perdieron la vida y en la represión posterior también el príncipe de Gales y su padre. Y Ana quedó viuda



Tras enviudar desapareció, todo indica que el hermano de Ricardo, Jorge, la secuestró y la entregó a una familia humilde para trabajar como sirvienta. El duque de Gloucester la buscó incansablemente y al final pudo rescatarla. El matrimonio entre Ana y el entonces Duque de Gloucester, Ricardo,  se celebró en la abadía de Westminster, el 12 de julio de 1472. La pareja estableció su hogar en el castillo de Middleham. Ricardo había sido designado gobernador del Norte por su hermano el rey..

Su salud  ya era muy precaria y al nacer su único hijo no hizo mas que empeorar, posiblemente ambos tenían tuberculosis. Los primeros años de su matrimonio fueron de relativa paz, pero a la muerte de su cuñado el rey Eduardo  todo se precipitó en su contra.

Ricardo III se autoproclamó rey y sus sobrinos desaparecieron en circunstancias que aun hoy se desconocen. Ana pasó a ser la reina de Inglaterra, casada con un joven apuesto y bienintencionado en tiempos de desventura.

Tras la enigmática desaparición de  los sobrinos del rey, llegó un golpe mortal para Ana, la muerte de su único hijo con 9 años. Ello dejaba a su esposo sin descendencia. En medio de los rumores de que el rey buscaba nueva esposa, Ana fallecía con solo 28 años. Ricardo III la lloró profundamente.

Tras la muerte de su esposo la historia de ambos fue escrita y deformada por sus mayores enemigos, los Tudor. Ana y Ricardo intentaron reformar la justicia de su país, recortar le poder de la nobleza y el clero y dotar de mayor poder a la burguesía en el Parlamento.

ISABEL DE YORK, EL FIN DE LA GUERRA DE LAS DOS ROSAS.

Isabel de York (1.466- 1.503)fue hija de rey, Eduardo IV, hermana de Eduardo V, sobrina de Ricardo III, esposa de Enrique VII y madre de Enrique VIII. Tres de sus nietos fueron también reyes de Inglaterra. Sin embargo su vida no fue un jardín de rosas.

A la muerte de su padre y tras la desaparición de sus hermanos Isabel pasó a ser "razón de estado". Ricardo III no tenia descendencia y su mujer, Isabel Neville, luchaba contra una muerte segura. Isabel acompañó a la reina Ana hasta su muerte, posiblemente soñó con ser la nueva esposa del rey, pero éste enloqueció a la muerte de su esposa y no prestó atención en esta niña adolescente. Su matrimonio posiblemente habría salvado su reinado y su vida, pero no fue así.



Los Tudor aprovecharon para culpar al rey de la muerte de su esposa, de insinuar su deseo de casarse con Isabel. A ello sumaron la acusación de haber asesinado a sus hermanos y del castigo divino que cayó sobre la vida de su débil hijo. El taimado Enrique Tudor aprovechó para arreglar el matrimonio con la madre de Isabel, sin el consentimeinto de ésta.

Muerto Ricardo III, Enrique intentó romper el compromiso, pero la presión popular acabó permitiendo que la boda se celebrase. A pesar de ello  Isabel no fue coronada hasta el nacimiento de su primer hijo, Arturo. El rey que la veia con recelo al principio por su amor hacia Ricardo III, acabó aceptando y amando a aquella mujer de gran sensibilidad, dulce belleza y gran fidelidad hacia su señor.

Arturo, de carácter enfermizo, se casó con Catalina de Aragón y sin haber consumido el matrimonio falleció. El dolor de Isabel fue inmenso, tuvo su décima hija a la que puso el nombre de Catalina, pero también falleció. Terriblemente entristecida por la muerte de su hijo mayor y con el golpe de perder a su hijita recién nacida, su salud sufrió un declive fatal. La reina sufrió una fuerte fiebre y murió después de nueve días de agonía.

Isabel de York es el ejemplo del papel que desempeñó la mujer al final de la Edad Media, su importancia estaba en el linaje, sus sentimientos, sus cualidades poco importaban.

Tumba de Enrique VII e Isabel de York


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