dijous, 11 d’agost de 2011

EL TEBANO EPAMINONDAS, EL HOMBRE QUE ACABÓ CON LA HEGEMONÍA ESPARTANA..

En el mundo helenístico y macedónico, la pederastia o el culto al "muchacho hermoso" era habitual, una costumbre en la que se mezclaba pedagogía y erotismo, y no siempre sexo. Siempre debía ser una relación consentida y sin una excesiva diferencia de edad, salvo en el caso de los esclavos que no tenían ningún derecho. Para el mundo helénico era una institución tanto en el terreno militar como en el educativo. Los dioses y los héroes tenían sus amantes masculinos. Zeus, Apolo o Hércules, prototipo de la masculinidad griega y con un largo número de amantes, eran un buen ejemplo de ello.




 Tener sus propias familias con sus hijos era esencial para la cultura griega. El caso del general tebano Epaminondas (418-362) fue totalmente distinto. Jamás se casó, ni tuvo relaciones sexuales con mujeres, causando escándalo entre sus coetáneos, que no lo aceptaban. No solo no se casó nunca, vivió en pareja con Pelópidas durante veinte años, cosa poco frecuente en Grecia, y tuvo además sus propios erastés: Micetas, Asópico con quién luchó en Leuctra y finalmente Capìsdoros con quien fue enterrado.




Desde pequeño se le había impuesto una vida ascética, controlada por una férrea voluntad y turbada por crisis religiosas. Ello le llevó a vivir en muchas ocasiones al borde de la pobreza, rechazando siempre cualquier tipo de enriquecimiento y repudiando los sobornos que le llegaron especialmente del mundo persa.
Con la meticulosidad que solía, el jovencísimo general hizo un cuidadoso estudio de la estrategia y la táctica espartanas, vio que muchas veces la organización por tribus llevaba al desastre final cuando se producían tensiones internas. Y así ideó un sacro pelotón de trescientos hombres, por parejas de amantes, cada uno comprometido bajo juramento a permanecer hasta la muerte al lado del que era su «compañero», y no solamente en el campo de batalla, también fuera de ella.. Era el Batallón Sagrado de Tebas.

Plutarco lo explicaba así: Porque los hombres de la misma tribu se valoran muy poco los unos a los otros cuando el peligro acecha; pero un grupo cimentado en la amistad basada en el amor nunca será separado pues, temiendo la afrenta, los amantes por los amados, y éstos por aquellos, así perseveran en los peligros los unos por los otros.

Siendo muy joven salvó la vida en el campo de batalla a su erómenos Pelópidas. Este hecho marcó todo su futuro, pues le unió sentimentalmente con su amado compañero y además le sirvió para ver la capacidad de combate de un grupo de élite formado por soldados amantes.

Epaminondas defiende a Pelópidas.
El Batallón Sagrado de Tebas con Epaminondas socavó el poder militar de Esparta, derrotándoles en batallas como la de Leuctra, iniciando una etapa de poder tebano sobre Grecia. Tras esta victoria invadió en cuatro ocasiones el Peloponeso. En esta última invasión en Mantinea fue alcanzado por una lanza y herido mortalmente. Antes de morir aconsejó la paz, hecho que se produjo inmediatamente. Fue enterrado con su amante en el mismo campo de batalla. Pelópidas habia muerto dos años antes, también en el campo de batalla.
Muerte de Epaminondas.
30 años después en Queronea, Filipo de Macedonia y su hijo Alejandro Magno exterminaron las falanges tebanas, el ejército de esta ciudad  huyó cuando se enfrentó a las abrumadoras fuerzas de Filipo y Alejandro, pero el Batallón Sagrado, rodeado, se mantuvo firme y cayeron donde estaban. Plutarco cuenta que Filipo, ante la visión de los cadáveres amontonados en una pila y entendiendo de quienes se trataban, exclamó:
«Perezca el hombre que sospeche que estos hombres o sufrieron o hicieron algo inapropiadamente»

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